Maldito sean los recuerdos dolorosos. Maldita la impotencia y la injustia que vivimos; El volvernos a casa cada uno por su lado... Las finales sin jugar y quedar en el camino. Bendita la tristeza que curamos con abrazos. BENDITO ESE MOMENTO QUE NOS REGALA EL FÚTBOL, DE PODER CAMBIAR NUESTRO DESTINO Y SENTIR OTRA VEZ Y FRENTE AL MUNDO, LO GLORIOSO Y LO GROSO QUE ES SER ARGENTINO.
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